GEOGRAFÍA

¿Cómo se produce un terremoto?

La estructura de la Tierra:

La Tierra tiene tres capas de distinta densidad: la corteza, el manto y el núcleo. La primera de ellas es la corteza, que comprende desde la superficie hasta unos treinta y tres kilómetros de profundidad. La corteza terrestre está formada, a su vez, por dos capas: una capa granítica cristalina o sial, donde predominan el silicio y el aluminio, que forma los continentes; y una inferior continua que forma una capa basáltica o sima, donde abundan el silicio y el magnesio.
El manto terrestre es la capa intermedia que se ubica entre la corteza y el núcleo. Posee unos 2.895 km de espesor, y se encuentra compuesto por una materia en estado viscoso, probablemente silicato de hierro y magnesio.
El núcleo es la parte central de la estructura terrestre, una zona esférica de unos 3.500 km de radio. Basándose en el comportamiento que experimentan las ondas sísmicas al alcanzar este lugar, se ha podido deducir que su parte interna posee propiedades líquidas.

El tectonismo:

Las placas tectónicas son partes rígidas de la litósfera que se mueven sobre la capa de la astenósfera.

Los plegamientos y las fallas:

Dependiendo de la forma en que se produzca el desplazamiento de los bloques fracturados, las fallas pueden ser normales, escalonadas, horizontales e invertidas.

Si las placas están sometidas a una presión lateral, se originan los plegamientos, que ocurren en zonas de rocas sedimentarias que poseen la suficiente plasticidad como para doblarse.
En los plegamientos es posible observar estratos deprimidos, que se sienten hacia la parte media y reciben el nombre de sinclinales.
Las fallas
Cuando las rocas tienen escasa plasticidad, al verse afectadas por las fuerzas diastróficas en vez de presentar plegamientos van a fracturarse. Es por esta razón que hay áreas donde se presentan fracturas de nivel debido a fuerzas diastróficas verticales, que en geografía se conocen como fallas. Esto provoca una parte elevada y una parte hundida. El plano de ruptura se denomina falla y el valor de desnivelación es el salto de falla.
Dependiendo de la forma en que se produzca el desplazamiento de los bloques fracturados, las fallas pueden ser normales, escalonadas, horizontales e invertidas.

Relieve submarino

El fondo de mares y océanos es muy variado; existen mesetas, cordilleras y desfiladeros. En algunos casos, las montañas altas llegan a la superficie formando islas en medio del océano; con frecuencia son cimas de volcanes que ascienden desde el fondo oceánico.

Plataformas continentales: constituyen amplias mesetas submarinas situadas al borde de los continentes hasta una profundidad de 200 metros. Se extienden desde unos 70 a 1.200 kilómetros de la costa, hasta el punto donde descienden bruscamente.
Esta zona recibe la luz del Sol y es donde se realiza la mayor parte parte de la pesca. Su fondo está cubierto por los sedimentos depositados por los ríos. Las plataformas más importantes son la del noroeste de Europa, que se extiende hasta más allá de las Islas Británicas, y la del sudeste de Asia, que va desde Corea a Java, en Indonesia.
Zócalo o talud continental: es el desnivel profundo que se produce entre la plataforma continental y las profundidades marinas. Los sedimentos de los ríos y de la plataforma continental se precipitan por estas inmensas gargantas.
Hoyas submarinas: son inmensas depresiones, con una profundidad que va desde los 2.000 a los 4.000 metros, ubicadas en la mayor parte de los océanos. Su fondo es muy accidentado.
Llanura abisal: se encuentran entre los 4.000 y los 6.000 metros de profundidad y abarcan la zona más grande del fondo oceánico. En esta planicie existen empinadas cordilleras que a menudo alcanzan la superficie para formar islas en medio del océano.
Dorsales: cadenas de montañas sumergidas que forman islas. Por ejemplo, las islas de Hawaii o la Isla de Pascua.
Fosas abisales: son las zonas más profundas de la corteza terrestre que se forman entre dos placas oceánicas, o entre una placa oceánica y una continental, que al colisionar producen el hundimiento o subducción de una de ellas bajo la otra. Son valles largos y estrechos con forma de V, que pueden superar los 8.000 metros de profundidad. En ellas, los movimientos de la corteza provocan frecuentes maremotos (terremotos submarinos) y erupciones volcánicas.

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